El Benfica arrancó el martes un sufrido empate a dos goles ante el
Manchester United que le otorga el pase a los octavos de final de la
UEFA Champions League.
Un gol en propia meta de Phil Jones
(min.3) dio la ventaja al Benfica, pero fue neutralizado por otro del
búlgaro Demitar Berbatov (min.30). En el 59, Fletcher adelantó a los
locales, aunque dos minutos después el argentino Pablo Aimar estableció
la igualdad.
El United, aún líder con nueve puntos, dirimirá su pase a domicilio
el próximo diciembre ante el Basilea suizo (ocho puntos), mientras que
el Benfica, con los mismos puntos que los ingleses, se jugará el primer
puesto en casa ante el rumano Otelul Galati.
Los dos Diablos Rojos por excelencia, considerados clásicos del
fútbol europeo, se volvían a retar, aunque esta vez en el "Teatro de los
Sueños" de Manchester después del empate en septiembre en el coliseo de
La Luz (1-1).
El técnico de los británicos, Alex Ferguson, no contaba con su pilar
defensivo, el serbio Nemeja Vidic, ni con su estilete atacante, el
inglés Wayne Rooney. Mientras, su homólogo luso, Jorge Jesús, presumía
de alineación de lujo.
Los portugueses prometieron ambición
y así cumplieron, al menos en la primera media hora de partido. Una
excelente iniciativa dirigida por el completísimo medio belga Axel
Witsel acabó con una apertura a la derecha para el uruguayo Maxi
Pereira.
El internacional charrúa se la dio al otro "mago" del Benfica con
permiso de Pablo Aimar, el también argentino Nico Gaitán. El exjugador
del Boca Juniors inyectó un pase que desvió el central Phil Jones a las
redes del español David de Gea.
Era el minuto 3 y pocos
benfiquistas auguraban un comienzo tan favorable. Con ventaja, Las
Águilas hicieron valer su consistencia en la medular para controlar a
los locales. Y controlaron a casi todos, menos al indómito Nani.
El internacional portugués, formado en las escuelas del Sporting de
Lisboa, histórico rival del Benfica, se erigió como líder del ataque
inglés y apabulló con arrancadas que apenas pudo detener la defensa
contraria en falta.
La insistencia del extremo de origen
caboverdiano dio frutos. En el 29 dirigió un pase tenso a la cabeza del
delantero búlgaro Dimitar Berbatov, quien instauró el empate con un
remate picado.
El tanto desató a los Red Devils.
Revolucionaron el ritmo de juego, hasta entonces muy denso, y acosaron
los dominios del imponente guardameta brasileño Artur Moraes.
El
propio Berbatov y Nani estuvieron cerca de dar la vuelta al resultado.
En el lado portugués, apenas Aimar dio réplica al concluir una contra
con un remate inofensivo.
La avalancha inglesa no se detuvo
después del descanso y los primeros quince minutos del segundo acto
fueron una tortura para los portugueses.
Intenso en el
ataque, el United ejerció una asfixiante presión que desembocó en
incontables llegadas al área lusa. El lateral brasileño Fábio y Berbatov
rozaron el gol, que llegó en otro ataque apabullante ejecutado por el
medio centro Fletcher después de un centro del lateral zurdo francés
Evra.
La incontestable superioridad de los británicos se
plasmaba en el marcador. Sin embargo, el fútbol demostró por qué es un
deporte tan imprevisible.
En apenas dos minutos, un grosero
error defensivo del United -un mal pase de Jones para De Gea- provocó
una internada del brasileño Bruno César, cuyo pase de la muerte lo
ejecutó Aimar al aprovecharse de un rechazo de Ferdinand.
El empate era oro para el Benfica y el entrenador Jesús decidió dar
músculo al juego de su equipo con la entrada del gigantón serbio Matic.
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