El Atlético de Madrid ha firmado una
importante y contundente victoria (3-1) ante el Besiktas turco, en una
actuación portentosa del triunvirato formado por Adrián, Koke y Salvio,
éste último que firmó los dos primeros goles que junto al del asturiano
sirven para allanar el pase a los cuartos de final de la Europa League.
Pese a lo abultado del resultado en lo que suponía una
eliminatoria igualada, el partido tuvo dos partes, una en la que el
Besiktas fue un 'muñeco de trapo' en manos de los de Simeone, y una
segunda en la que los rojiblancos se impacientaron por la mejoría de los
otomanos, que en varias ocasiones invocaron a los peores demonios del
Manzanares, un campo donde todo puede pasar con un equipo con un
carácter dual.
Una internada en el área turca de Adrián en la que pecó de
generoso y demostró su falta de instinto goleador, que cedió a Falcao
para que éste se trastabillase y echase al traste la primera ocasión
rojiblanca, hizo presagiar un partido con múltiples alternativas, entre
dos equipos muy verticales que pusieron cuatro extremos sobre el césped.
El paso de los minutos evidenció la falta de circulación de balón en
las filas colchoneros, debido a la ausencia de los tres jugadores que
más talento atesoran en sus botas, Tiago, Arda Turan y Diego.
En torno al minuto 20, el partido enloqueció. Los tres grandes
protagonistas de la noche, Adrián, Koke y Salvio comenzaron a
entenderse. El asturiano cabalgó durante 60 metros con el balón pegado a
sus pies para al entrar al área otomana habilitar al canterano, que de
primer toque mandó el esférico al segundo palo, donde aguardaba el
argentino, que incomprensiblemente erró la ocasión.
El futuro le deparaba algo mejor al de Avellaneda que un simple
gol a puerta vacía. Y es que acto seguido, Koke por dos veces se vino a
la medular para dejar en posición franca a Salvio. En la primera de las
ocasiones, el argentino se zafó de un rival y con un chut brusco perforó
la red, mientras que en la segunda tiró de sutileza para elevar con
delicadeza el balón ante la salida de Gönen. En un 'abrir y cerrar de
ojos' el Atlético de Madrid había encarrilado la eliminatoria.
Sin tiempo para la reacción, los de Augusto Carvalhal encajaron un
nuevo gol, un golazo. Emulando al proscrito Sergio Agüero, el nuevo
ídolo de la parroquia rojiblanca, Adrián, agarró un balón en tres
cuartos de campo. Sin dudarlo, el asturiano se lanzó en busca de la meta
rival. Viendo que ninguno de sus compañeros le ofrecía una opción
mejor, el '7' aguardó la entrada de los zagueros para dribarlos con la
misma suficiencia con la que batió al meta, haciendo así el tercer gol
de los madrileños.
Con el Atlético campeando (3-0) ante su afición y el Besiktas
noqueado se llegó al tiempo de descanso, que sentó tan bien a los
otomanos que al poco de la reanudación, el exrojiblanco Simao agarró un
balón a la salida de un córner y tras acomodarse la pelota y firmar una
plástica volea, rompía la escuadra de Courtouis y acercaba a los suyos
en el marcador (3-1).
Ese tanto sirvió para que los colchoneros comenzaran a sentirse
incómodos sobre el terreno de juego, más aún por la leve mejoría de los
turcos, que comenzaban a asomarse con peligro al área de Courtois. Los
metros conquistados por los de Carvalhal no daba lugar a las alegrías
ofensivas, conocedores los pupilos de Simeone de que un segundo gol del
Besiktas sería fatal para el global de la eliminatoria y echaría al
traste el fenomenal trabajo de la primera parte.
Tras varias oportunidades desperdiciadas por ambos bandos,
concluyó el partido (3-1) con un resultado que 'a priori' todos los
aficionados rojiblancos hubieran firmado, pero que merced a lo
demostrado por las dos escuadras, se antoja corto para el buen
rendimiento que ofrecieron los de Diego Pablo Simeone, que de jugar así
en Turquía no deberían pasar apuro alguno para estar en el 'bombo' de
los cuartos de final.
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