El golazo de falta de Xavi Hernández no representa para nada el partido disputado por el Barça que se ha visto pidiendo la hora ante un Granada con nueve que aunque no logró marcar, seguía dando guerra en los últimos minutos del partido. De nuevo el Barça volvió a estar errado de cara a gol.
Treinta y cinco años después, el Barça volvía a la ciudad de la Alhambra con el propósito de poder resarcirse de las malas sensaciones que han envuelto al equipo en los últimos días. Para ello, Pep Guardiola montaba una nueva defensa con Abidal que volvía al centro de la zaga y Maxwell al lateral izquierdo. El punto innovador quedó en esta ocasión para la figura del canterano Cuenca, y Cesc Fàbregas en el medio campo en detrimento de Andrés Iniesta.
El Granada por su parte pensando en dar la campanada con su equipo de lujo con Uche en punta y recuperando a Mikel Rico como referencia en el pivote muy al estilo Sergio Busquets. Todo esto con el objetivo de competir al ritmo del espírtu del 42.
El transcurso de los primeros veinte minutos se basaron en una historia muy familiar ya en est Liga. El FC Barcelona se hacía con el balón viendo como el Granada defendía y sacaba el balón ordenadamente con la esperanza de poder aprovechar una contra que les pudiera dar la ventaja frente a los barcelonistas. Fabri hacía suyo en parte el planteamiento de sus vecinos sevillistas en la pasasa jornada pero con la incognita de poder aguantar un ritmo tan físico.
Evidentemente la táctica de Guardiola tuvo que cambiar respecto al Sevilla y los cambios realizados por el de Sant Pedor provocaban el efecto deseado con Cesc entrando por el medio y con el joven Cuenca desbordando a pierna cambiada por el extremo izquierdo. No obstante, mucha teoría y poca práctica con la media hora de partido ya cumplida.
De ello se encargaba Roberto en el minuto 29 que repelía un zurdazo de Abidal y despejaba defendiendo su palo enviando a córner. Antesala de lo que sería el primer premio de los barcelonistas a través de Xavi que lanza una falta magistral. Roberto ni la huele.
Primer gol del Barça que a pesar de no haber creado muchas ocasiones hacia buena la falta del egarense para ponerse por delante de un Granada que ni mucho menos daba el partido por perdido.
Un golazo de falta que no denotaba realmente el rendimiento del Barça en la primera parte que a pesar del control habitual solo pudo hacer efectiva una ocasión a balón parado ante la estupefacción del equipo de Fabri muy aplicado.
Tras el gol y tras el descanso, el Barça sale motivado en los inicios de la segunda parte, sometiendo a un Granada que cada vez más tuvo que recular hacia la portería de su portero Roberto.
Esto provoca sin remedio alguno que el juego de los granadinos se vuelva tosco y más intenso con el fin de frenar la avanzadilla culé. Intensidad excesiva que deriva en la expulsión de Jaime Romero, que golpea a Maxwell en la cara, levantando demasiado la pierna en una jugada con el brasileño.
El Granada se quedaba sin uno de sus efectivos y por parte del Barça era Pedro el que tenía que abandonar el terreno de juego. Su tobillo maltrecho motivaba la entrada de David Villa.
La Segunda Parte avanzaba y el juego dominador del Barça y de su referencia Leo Messi buscaban el segundo pero sin suerte para el argentino como en los últimos partidos. La jugada más clara la tiene ante Roberto. Messi supera a al meta granadista de vaselina y el central local Mainz, justo en línea de gol, evita el 0-2. Un gol que estaba cantado pero que Leo volvía a fallar.
En esas, Fabri decidía dar un nuevo aire a la delantera de su equipo sacando a uno de los jugadores más valiosos en el ascenso de los andaluces, Geijo, que entra por Uche y con el que sin saber cómo, el Granada recordó que en un partido como este solo puede sacarse algo en claro atacando.
Lo mismo decide Guardiola que daba entrada a Andrés Iniesta por Fàbregas para intentar dar un poco más de ritmo en toda la línea de ataque, en un partido que se convirtió en un bucle en su último tramo, con el Barça constantemente en el campo rojiblanco pero sin poder convertir el segundo, mientras que los granadinos protagonizaban alguna contra que otra sin éxito tampoco.
Un partido en el que el Barça acabó pidiendo la hora en un partido muy espeso para los de Guardiola y que ante el ultradefensivo planteamiento del Granada, que acababa con nueve, con la expulsión de Benítez, tuvo que trabajar y de lo lindo para mantener la victoria por la mínima ante el equipo de Fabri González.
No hay comentarios:
Publicar un comentario