Con una clasificación tan apretada como
la actual, todos los puntos que llegan a favor siempre son bien
recibidos. Y el Mallorca, a cinco puntos del descenso, quería llevarse
sí o sí los tres puntos en el Iberostar ante la visita de un crecido
Osasuna, en zona europea. Un dato a favor de los locales: el Osasuna no
ganaba en Mallorca des del lejano 2006.
Los primeros minutos eran de claro tanteo
por parte de ambos equipos. Osasuna empezaba a dar los primeros signos
de intentar controlar el ritmo del partido, con una solvencia en defensa
que incluso iría en aumento en los instantes posteriores. Las
incursiones por banda derecha de Chico eran las primeras señales de los
baleares en ataque. Por su parte, Osasuna amenazaba a través de las
jugadas de estrategia, con varios lanzamientos de esquina, eso sí, sin
demasiado peligro.
Sin ocasiones claras, tampoco había
precisión por parte de los jugadores, con muchas dificultades para
construir juego. El protagonismo pues, lejos de estar en las áreas, se
concentraba en el centro del campo, donde se producía una lucha férrea
por el control de la pelota.
Sin un tempo claro del partido y a punto
de llegar al descanso, llegó el primer gol por parte del conjunto
navarro. Cejudo aprovechaba un rechace dentro del área y remataba libre
de marca la pelota batiendo a Aouate. Quizás sin merecerlo, Osasuna se
iba al descanso con ventaja en el marcador.
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