La calidad siempre influye, nunca he creído que los
penaltis sean una lotería. Ahí influyen los lanzadores y los porteros,
el resultado no se suele unir únicamente al azar. Y eso que muchos
suelen estar solapados por consumados especialistas como Cristiano o
Messi. La Roja tiene el mejor portero y hasta sus centrales, con todos
nuestros especialistas ausentes, son capaces de marcar haciendo aplaudir
a todo Europa. Ramos logró enamorar a todos, como hizo Pirlo, pero su
Panenka resume lo que es este equipo que está a un sólo paso de un
triplete histórico: calidad, ambición, autoconfianza y mentalidad
ganadora.
El partido fue muy igualado, como en el Mundial. Portugal, como se
esperaba, se juntó y cerró para salir con velocidad, como un acordeón.
En el primer cuarto de partido ya había mostrado más protagonismo e
intenciones que Francia. De hecho, en la primera jugada del partido
Casillas tuvo que despejar a córner un saque de esquina muy cerrado de
Coentrao. Meireles, Veloso y Moutinho apretaban el juego de España,
provocando pérdidas en los balones divididos y que La Roja optara en
exceso por el pelotazo. En uno de esos fallos, llegó la más clara lusa
pero Cristiano asustó con un disparo de la frontal que se fue junto al
palo... Piqué empezó a ayudar en banda a Arbeloa, cuando Cristiano caía a
su lado. El '7' no se mostró como en otros días del torneo. Tras una
buena acción de Iniesta, con pase posterior al que no pudo llegar
Negredo, llegó el primer remate de Arbeloa que se fue por encima del
larguero.
Justo antes, Negredo demostró la importancia de un '9' ágil y con
recursos. Controló un pase, lo puso al punto de penalti donde Xavi lo
controló para el disparo de Iniesta que salió rozando el larguero. El
tema físico, con los lusos presionando como bestias, podía influir en la
segunda parte. Los vecinos presionaban, no sólo con balón, sino también
en las protestas. Convirtieron el duelo en una trinchera constante, con
faltas que pretenden intimidar. Sangrante fue lo de Bruno Alves con
Negredo. El partido se podía ir en las escaramuzas, las protestas, las
quejas... En eso, los portugueses infinitamente mejores. Al descanso se
llegó con la sangre caliente, ejemplificada con el pique Ramos-Nani.
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