España se ha ganado el derecho de afrontar una final
como un 'grande' de Europa. Enterrados los fantasmas del pasado, ejerce
de favorito, es el rival a batir por la renovada Italia
de Prandelli, un equipo que ha mutado su piel para recuperar la
fiabilidad del pasado, perdida desde su victoria en el Mundial de
Alemania. Transalpinos y españoles se reparten, pues, los últimos cuatro
títulos importantes. Si hoy vence Italia, se igualará el palmarés
reciente. Si el ganador del España-Italia es la Roja, los chicos de Del Bosque se convertirán en mitos.
Nadie en toda la historia ha encadenado tres títulos consecutivos en Eurocopa
y Mundial. Alemania se acercó entre 1972 y 1976 pero Antonín Panenka
dejó a los germanos sin su segunda Euro consecutiva con su famoso
lanzamiento de penalti. Italianos y españoles han rememorado aquel
sorprendente lanzamiento en la edición de 2012. Sergio Ramos y Andrea
Pirlo copiaron el atrevido tiro del checoslovaco para ayudar a sus
equipos a superar los momentos más delicados del torneo.
Ambos equipos llegan invictos a la final de la Eurocopa,
aunque ambos han tenido que superar tensas tandas de penaltis para
poder optar al título. Dos caminos paralelos que empezaron el 10 de
junio en Gdansk, el día que España e Italia
se enfrentaron en su debut en la competición. El empate (1-1) confirmó
que no había tanta distancia entre el vigente campeón y la nueva
generación italiana.
Hombre por hombre no hay excesiva
diferencia entre sus futbolistas. Casillas y Buffon son dos de los
mejores porteros del mundo, Chiellini y Ramos solventan con su fuerza
cualquier problema, Xavi y Pirlo dirigen con maestría a sus compañeros,
Iniesta y Cassano maravillan con su genio, Montolivo y Silva ven lo que
nadie ve. Todos ellos optan al MVP de la Eurocopa.
"Italia tiene un líder en la portería, como nosotros", valora Cesc
Fàbregas. Buffon, de 34 años, es el padre espiritual de su selección, un
hombre capaz de no celebrar el pase a la gran final para retirarse
rápidamente al vestuario a esperar a sus compañeros para abroncarlos por
su mal juego en los últimos minutos frente a Alemania. Casillas es el
hombre de las paradas imposibles, el capitán de España, un referente dentro de la plantilla.
La Roja tiene cierta ventaja en su fortaleza defensiva (solo ha
encajado ocho goles en los últimos 19 partidos), bien asentada en el
doble pivote y en el eje de la defensa. En Italia, en cambio, es Mario Balotelli quien marca la diferencia, siempre que esté centrado. Cesare Prandelli ha confiado en el indómito Super Mario
y le ha aguantado sus infantiles comportamientos con la esperanza de ir
encauzándole, poco a poco, en el camino adecuado. La exhibición del
atacante en las semifinales parece indicar que el seleccionador
italiano, que abandonará su cargo tras el partido de hoy, ha logrado su
objetivo.
Prandelli tiene otro mérito, incluso mayor que
controlar a Balotelli: regenerar a un combinado deshecho tras la
lamentable trayectoria en el Mundial de Sudáfrica. Solo ha necesitado
dos años el ex técnico de la Florentina para levantar a Italia
implantando un estilo atractivo, con preferencia por la pelota. El
escándalo de las apuestas ilegales y amaño de partidos previo a la
disputa de la Eurocopa tampoco ayudó mucho a la Azzurra.
El técnico italiano quería ser arquitecto y acabó siendo un
centrocampista técnico pero con poco protagonismo en la Juventus de los
años 80, que comandaba en el campo Plantini y desde el banquillo
Trapattoni. "Salgan sonriendo al campo, diviértanse, no tengan miedo y
sean valientes", ordenó a sus jugadores en agosto de 2010, cuando se
hizo cargo de Italia.
Es un hombre que afirma aprender
constantemente de las conversaciones con sus jugadores. Del que más ha
asimilado es de Buffon, con quien mantiene una relación de gran
confianza. De ganar esta Eurocopa, el portero igualará al mítico Dino Nazionale
Zoff, el único italiano que puede presumir de haber sido campeón de
Europa (1968) y del mundo (1982). También Pirlo, Barzagli y De Rossi,
presentes todos en 2006, quieren igualar al carismático guardameta.
Pero enfrente estará la mejor generación de futbolistas españoles de la
historia, un grupo acostumbrado a ganar títulos importantes con la
selección y con sus clubes. Solo Xavi, Iniesta y Casillas acumulan 63
trofeos, los mismos que suman los 23 futbolistas del combinado italiano.
Lograr la Eurocopa 2012 serviría a La Roja para
avanzar un peldaño en el palmarés de la competición, superando los dos
galardones de Francia e igualando los tres que tiene Alemania.
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