Lo más llamativo del once que presentó Guardiola en San Siro fue la suplencia de Cesc y la titularidad de Keita. El Milan, que contaba con bajas importantes como la de Thiago Silva y Pato, finalmente pudo tener entre sus filas a Robinho, duda hasta última hora, y Boateng, recién salido de una lesión. Zambrotta se quedó en el banquillo y su puesto lo ocupó Nesta.
Los
italianos comenzaron fuertes y en el minuto 2 pudieron inaugurar el
marcador tras dos buenas ocasiones. En un primer intento, Boateng le
pegó pero el balón dio en el cuerpo de Piqué. Robinho cogió el rechace y
el brasileño, libre de marca, envió la pelota por encima del travesaño.
Messi
no tardó en responder al ataque de los italianos y se coló en el área
pero su pase se fue por delante del guardameta italiano.
La
presión del Milan era alta y Boateng le creaba muchos problemas a los de
Guardiola. Aún así, los azulgranas buscaban acercarse a Abbiati y Messi
disparó de nuevo en el 9 tras un pase de Xavi. Tras las intentonas del
argentino, el Milan retraso sus líneas mientras que el Barça trataba de
imponer su ritmo.
Dos minutos después de que la ‘Pulga’ viera un gol bien anulado por fuera de juego, Ibrahimovic, tras controlar con el pecho, desperdició una buena ocasión al optar por el pase en lugar de disparar.
Los
azulgranas llevaban el peso del partido mientras que el Milan le
esperaba atrás. Antes de irse al descanso, los de Guardiola rondaron el
área rival pero no consiguieron premio a pesar de su superioridad.
Tras
una pared con Messi, Xavi rompió por el medio la defensa milanista pero
su disparo fue frenado por Abbiati. Poco después, de nuevo la defensa
italiana actuó y Alexis vio taponados hasta dos remates.
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