La ‘madre fútbol’ desplegó su manto sobre la noche catalana para
acoger a la gran audiencia mundial convocada para el disfrute de un
bello partido y ambos equipos saltaron al cuidado césped con la
imperiosa necesidad de marcar gol sí o sí para seguir adelante en la
competición. Los de casa con la ventaja de un jugador más, el 12 de la
tribuna: 90.000 aficionados, 'sempre junts!', ¡siempre juntos! como en
el saludo de presentación formando el mosaico azulgrana y que no dejaron
de inquietar al Milan tanto como la delantera del Barça.
Ibrahimovic demostró su peligro desde el minuto 3 cuando llegó hasta el área chica de Valdés y obligó a Piqué a tirarse a los pies del sueco para arrebatarle el balón. Un minuto después Busquets tuvo que emplearse a fondo para despejar un centro peligroso.
Y hasta ahí llegó la tranquilidad de los ‘rossoneri’, esta noche blancos, porque Messi comenzó a desplegar su velocidad
en el minuto 5 con un contraataque en el que, llegando a la frontal, se
desplazó de izquierda a derecha antes de soltar un disparo seco a las
manos de Abbiati.
A continuación una gran jugada: Alves
por la derecha centró para que Fábregas se la dejara franca a Messi
pero el control le cayó a su pierna menos buena y la cruzó en exceso a
la izquierda del portero.
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